Te faltó el valor para pelear por ti. Ya no te queda nada, nada.
¡A tí que te gusta ir de mártir repartiendo culpas que son solo tuyas! A tí te estoy hablando, a tí, porque no hay nadie más que entienda lo que digo.
A tí que por despecho estás pensando con los pies. Que me dejaste sola incluso cuando estabas en mi compañía.
A tí ya no te queda nada, y a mi me queda por lo menos este síndrome incurable de quererte tanto. A tí ya no te queda nada, nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario